Cuentos contra la Navidad




Paparruchas

Llegaron tres fantasmas. Ninguno traía incienso, ni mirra, ni oro. La fastidiamos —gritó el viejo Scrooge—. Seguidamente escribió a Dickens. Señor escritor: desearía que en sus cuentos de Navidad me otorgara otro tipo de protagonismo.




Muerte en Navidad

No murió de frío ni de hambre, prefirió la gula.




Regalo envenenado

Esperó toda la noche con un cuchillo junto al árbol de Navidad. Esta vez no estaba dispuesta a que la timaran como en años anteriores.




Conflictividad

Odiaba tanto la Navidad que llegó a provocar una crisis de gobierno.




Blanca Navidad

Bajo un cocotero, tumbada a la orilla de un mar azul maya, Blessing Mouoga lloró porque la Navidad era un fraude para ella que nunca vio nevar.




Inocentada

Anduvo muerto toda la eternidad y como broma volvió a la vida.




El muñeco diabólico

Nadie supo cómo había llegado hasta el árbol de navidad ese regalo pero el muñeco tenía la misma cara del tío Federico, desparecido un año antes mientras viajaba por el territorio amazónico de los Shuar.




Belén hiriente

Papá Noel ingresó en área hospitalaria de Observación con un crucifijo clavado en el ojo. Tras pedirle su tarjeta sanitaria el enfermero le preguntó si le dolía alguna parte del cuerpo.




Nochevieja

A pesar del jolgorio acordaron, en nombre de lo correcto, llamarla noche de la tercera edad.




Migraciones

Dijo una voz celestial: quien esté tirado en la carretera o en un aeropuerto que pase un feliz año nuevo.




El espíritu de la Navidad

Jesús es una persona sin hogar desde hace una década. Estas noches, por eso del frío, dormita en el portal de Belén.




Moco de pavo

En cuanto cruzó la mirada con el animal lo supo, este año el pavo estaba resfriado.




El emisario

El cartero real visitó el poblado de chabolas y recogió las misivas de los niños. Cuando los Magos de Oriente las abrieron todas estaban en blanco.




Lotería de El Niño

Todos los años sorteaban por estas fechas un lote de infantes huérfanos del tercer mundo.




La tortura

Tras maniatar y amordazar a sus padres Natalia los torturó hasta la extenuación. Luego la niña de diez años los interrogó con agresividad y mientras los amenazaba con un cuchillo les dijo: confesad la verdad y decidme que los Reyes Magos existen o de esta no escapáis vivos.




Mágica infancia

Llevaba varios años en el paro cuando lo contrataron para que, durante las fiestas navideñas, hiciera de rey mago en un centro comercial. Después de haber dado consejos a más de tres mil niños y posado para el recordatorio fotográfico, una pequeña le preguntó: ¿no crees que deberías buscarte un trabajo en vez de estar aquí todo el día sentado?




Pesadilla después de Navidad

Soñó que habían acabado las rebajas de enero y al despertar supo que no existía el Corte Inglés.